Palacio de Monterrey - Salamanca Vivela

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Situado en el centro de la ciudad, lo hizo edificar —en estilo del renacimiento italiano— don Alonso de Zúñiga y Acevedo Fonseca, III conde de Monterrey. Rodrigo Gil de Hontañón y fray Martín de Santiago esbozaron los planos del palacio, y Pedro de Ibarra y Pedro de Miguel y Aguirre empezaron la construcción el 18 de enero de 1539. Desde entonces se convertiría en una de las obras más representativas del renacimiento español, si bien es un edificio inacabado pues su proyecto completo era mucho mayor. Su imagen (con torres y decoración suntuosa) simboliza la gran nobleza del Siglo de Oro español.

El proyecto preveía un edificio de planta cuadrangular de tres pisos y un patio central, con torres en cada esquina y en el centro de cada ala. Al cabo no se construyó más que una de las alas, la del sur. En las esquinas, leones y animales oníricos, diseñados por Fray Martín de Santiago, sostienen escudos con las armas de los Zúñiga, Acevedo, Ulloa, Sotomayor y Fonseca. La galería del último cuerpo tiene arcos renacentistas. Los balcones y ventanas están adornados con decoración plateresca.

Siendo una de las propiedades principales de la Casa de Alba, este edificio alberga valiosas obras de arte. En él se identificaron dos cuadros de paisaje como originales del pintor valenciano José de Ribera; están fechados en 1639 y son los únicos ejemplos de paisaje independiente de toda su producción. También se hallan aquí el cuadro Jasón con el dragón, de Salvatore Rosa, y otra obra atribuida a Annibale Carracci. De todas formas, el grueso de las colecciones ducales se custodia en el palacio de Liria de Madrid, la principal residencia de los Alba.

El palacio de Monterrey ha influido notablemente en múltiples edificios españoles de los siglos XIX y XX, como el palacio de la Diputación de Palencia, obra de Jerónimo Arroyo de 1916, el Museo Arqueológico de Sevilla de Aníbal González de 1919 o la Academia de Caballería de Valladolid de Adolfo Pierrad de 1924.

Ciñéndonos ahora al propio edificio, hay que señalar que su profusa decoración se vio alterada en el s.XIX, cuando fue restaurado y se eliminaron, por su mal estado a causa de la erosión, los remates y frontones de las ventanas de la planta principal, que sí se conservan en uno de los lados de la torre. Lo más característico de este edificio son sus torres y la galería alta; ricamente ornados aparecen sus remates con cresterías donde se suceden figuras y candeleros, la decoración de escudos de los linajes de la casa, amorcillos y medallones ocupan otros espacios dotando al edificio de una fina decoración cercana a la filigrana; el programa decorativo es tan perfecto que incluso las chimeneas fueron ornadas, perdiendo en apariencia su funcionalidad para convertirse en un elemento decorativo y decorado.

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