Iglesia de San Polo - Salamanca Vivela

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Los restos de la iglesia de San Polo o San Pablo que, erigida según Gómez Moreno como parroquia de los portugaleses en 1108, están rodeados por una zona ajardinada y por el hotel San Polo son los únicos conservados en la ciudad de Salamanca de un edificio religioso levantado siguiendo la arquitectura mudejar. Los único porque, como señaló Prieto Paniagua, debido a la intervención efectuada en los años cincuenta de este siglo nada tiene de la original mudéjar la actual iglesia de Santiago.

Dos fábricas bien distintas -hasta el propio material, ladrillo y piedra, las delatase aprecian con un vistazo rápido a estas ruinas, sitas en el inicio de la calle de San Pablo y que ahora están englobadas desde 1994 en un hotel. En un primer momento este templo fue extramuros, pero acabó dentro del perímetro murado cuando éste se amplió y dio nombre a la puerta que allí se abrió, la Puerta de San Pablo. Para Gómez Moreno su fundación corrió a cargo de portogaleses en 1108, fecha no compartida por Prieto Paniagua por ser en exceso temprana, pero es de ley recordar que el primero no afirma en absoluto que corresponda de necesidad el edificio a ese año corresponda, más bien dice lo contrario, pues tras haber sido dotada por el portugués Esteban Rodríguez cuatro años después “quizá se pasasen muchos años hasta surgir su actual edificio”. 

En el siglo XIX ya estaba en ruinas, si bien conservaba más restos que los que han llegado a nuestros días. Tuvo tres naves con triple cabecera siendo la central semicircular y más ancha que las laterales. Hoy de la época antigua, amén de la organización, se conservan vestigios importantes en el muro meridional con arquillos ciegos apuntados y una portada, con arco apuntado y arquivoltas de nacela, muy rehecha; en lo alto un friso de ladrillos en esquinilla y una doble imposta de nacela. También en el muro septentrional aparece el mismo tipo de arcos, ciegos y apuntados. Queda constancia de que el arco de acceso a la capilla meridional era de era de triple arquivolta y algo apuntado. Encima van tres arcos semicirculares, de mayor luz el central. 

En 1529 sufrió una transformación importante que financió el mismo promotor de la Capilla Dorada de la catedral nueva, el prelado Sánchez de Palenzuela, cuyos escudos timbrados con capelo todavía lo atestiguan. A su cargo se construyó a poniente la fachada, que sólo conserva de interés una puerta semicircular perteneciente al gótico final y una torre de mampuesto y sillares en las esquinas, donde también están las armas del promotor. Es lástima que este imafronte haya perdido las treinta y una pequeñas esculturas de santos que lo enriquecían y que todavía llegó a ver Quadrado.

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